sábado, 21 de marzo de 2009

Esas preguntas que nos hacemos las gordis...

9 meses por delante
Esas preguntas que nos hacemos las gordis...

(Del blog "Diario de un embarazo")http://embarazo.blogs.terra.es/blogs/embarazo/archive/2006/11/23/Esas-preguntas-que-nos-hacemos-las-gordis_2E002E002E00_.aspx

La verdad es que las cuestiones cambian del primer embarazo al segundo, pero preguntas yo creo que te haces siempre. Si os parece empezaré por hacer primero un repasito de las principales preguntas que me hice con Sofía, a las que ya puedo daros una respuesta (al menos mi respuesta, que no tiene por qué valer para todas) y luego os cuento las que me hago ahora y espero tranquilamente a ver si alguien me puede dar buenas respuestas. Mi pregunta favorita de novata: "¿me daré cuenta cuando me esté poniendo de parto?" jajajaja, qué pregunta más tonta ¡ya lo creo que te das cuenta! pero oye, que por mucho que me lo dijeran yo seguía pensando, "sí, ya, pero ¿y yo? ¿me daré cuenta?" vamos, que por más que te digan no te convences para nada y es normal, te enfrentas a algo totalmente desconocido, no sabes lo que vas a sentir, aunque te lo cuenten. Sabes a qué síntomas tienes que estar atenta pero como nunca los has tenido no sabes si podrás reconocerlos, y sí, claro que se reconocen, no hay lugar a dudas, pero es igual, hasta que no lo pasas no te das cuenta. Me pasó a mí y seguro que os pasará a muchas de vosotras pero creedme, ¡sí que te das cuenta! y sí que distingues las contracciones de parto (¡au!) de las pequeñas contracciones o molestias preparatorias que se van teniendo antes. Aún así las novatas pecamos de ir demasiado pronto al hospital, salvo excepciones, claro, y a muchas nos mandan para casa porque aún nos falta bastante, pero bueno, mejor ir y quedarse tranquilas que fiarse y llegar ya totalmente dilatada, o peor, salir al día siguiente en los periódicos por haber parido en el taxi, ¿no? Es raro, porque un parto de novata suele ser lento peeeeeerooooo, cada cuerpo es un mundo y también hay novatas que van como motos así que como no se sabe, pues por si acaso...Luego viene la famosa "¿sabré cuidar al bebé?, ¿sabré interpretar sus lloros?" pues sí, la respuesta también es que sí. Nos puede costar unos dias de adaptación al recién llegado pero más pronto que tarde el instinto animal que todas seguimos llevando dentro se despierta y nos indica con bastante precisión qué es lo que nuestra pequeña cria está pidiendo. Mi consejo es hacerle más caso que a las interpretaciones de familia, amigos, incluso matronas o médicos. Normalmente el instinto de una madre es mucho más certero que todo esto, hablando por supuesto de bebés sanos sin problemas específicos que deba tratar un médico.Otras preguntas típicas son sobre el qué comprar. Hay tantísimas cosas en el mercado que nos volvemos locas y normalmente al final acabamos comprando más cosas de las que necesitamos. Pero ponerme a hablar ahora de eso sería quizás muy largo así que si os parece lo dejamos como tema exclusivo para otro post. Seguro que me dejo muchas cuestiones. En nueve meses nos da tiempo a darle mucho a la cabeza, pero bueno, también me quedan muchos post por ir escribiendo y ya sabéis que podéis proponer temas o preguntas y yo estaré encantada de escribir sobre ellos, siempre que mis conocimientos lo permitan, claro...Y que no se me olviden mis preguntas de madre repetidora. A ver qué me podéis contar las que tengáis más experiencia que yo. Aún me queda mucho embarazo pero por ahora mis dudas van sobre todo por el lado de "¿cómo me las voy a apañar con l@s dos? ¿descuidaré a Sofía por el bebé? ¿descuidaré al nuevo bebé por no descuidar a Sofía? ¿conseguiré no descuidar a ninguno de los dos? ¿cómo lo llevará Sofía?" bueno, ya veis por dónde voy, ¿no?

El parto en version la mamma

http://embarazo.blogs.terra.es/blogs/embarazo/default.aspx

9 meses por delante

El parto en versión la mamma
(Del blog "Diario de un embarazo")
Jueves 3 de mayo: 10:30 am
Llegamos puntuales a nuestra consulta en alto riesgo (por estar fuera de cuentas, no porque tuviera riesgo de nada) El test basal muestra mucho movimiento de Guille pero ni una contracción ni media (aunque yo alguna flojita ya tenía) Me pasan a consulta y me hacen una exploración completa. El líquido amniótico está perfectamente, Guille también, y yo tengo el cuello borrado y unos 2 cm de dilatación. Según la doctora estoy "favorable" pero me falta ponerme de parto.Ricardo tiene que volver al trabajo así que me deja más o menos cerca de casa, el paseíto suficiente para que empiece a notar contracciones fuertes. Por el momento muy espaciadas, claro. Tan espaciadas como para dejarme comer y pasar más o menos tranquilamente la tarde y, a eso de las 8 de la noche, subirnos al hospital.Y sí, estaba ya casi de 4 cm así que me mandan directamente a dilatación. ¡El gran momento ha llegado! Cambios con respecto al parto anterior: no me rasuraron ni me pusieron enema (parece que han ido cambiando algunos protocolos) La verdad es que para mí eso es lo de menos porque no deja de ser cuestión de higiene... en fín, a lo que iba. Esta vez estuve rápida y en cuanto ví a la matrona colgarme el gotero le pregunté si todavía ponían la oxitocina por sistema. Me dijo que hombre, si no hace falta... pero vamos, se le veía más bien partidaria de enchufármela a la mujer... quedamos en que de momento me dejaba un rato sin nada a ver qué tal dinámica de parto llevaba yo sóla y en función de eso le decía si la quería o no, que sin ella podía pegarme muchas horas de parto. Sobre la epidural también quedamos en que ya veríamos si me la ponía o no pero que de momento le dejaba todo firmado por si acaso.Como parecía que la cosa iba algo lenta, me propuso romperme la bolsa de aguas, que eso también suele acelerar las cosas. Ya antes habían comprobado que estaba a punto de romperse y ella pensaba que en cualquier contracción se rompería ya pero bueno, le dije que sí, que la rompiera, total, ya metidos en el ajo que más da un poco antes que un poco después, y tampoco quería yo un parto eterno... lo de la bolsa aceleró poco las cosas, por no decir nada, así que al final decidí que mejor rendirme a los avances médicos, por poco naturales que sean (yo mucho hablo pero luego...) y me puso la oxitocina, aunque el mínimo, sólo para acelerar un poco. Eso sí, ya le dije, si me pones "eso" vete pidiéndome ya la epidural... y menos mal, porque mis contracciones eran ya bastante dolorosas pero se aguantaban, sobre todo guardando bien la respiración, pero en cuanto te entra el bicho ese por el cuerpo te quedas doblada y jurando en todo idioma, vivo o muerto, de este mundo y de los de más allá. La epidural tardó un poquito porque se la estaban poniendo a otra parturienta. No debieron ser más de 4 o 5 contracciones sin ella pero a mi marido le hice reclamarla ¡dos veces! ¡ ###### oxitocina! ¡qué ancho se quedó el que la inventó...A partir de la epidural ya todo fue como la seda (al que inventó ésta sin embargo deberían ponerle un enorme monumento, o más bien al que extendió su uso para los partos...) En cuanto los dolores remitieron aproveché para dormitar un poco porque yo que soy más bien lironcete, a esas horas ya estaba muerta de sueño (serían las 11 más o menos) Pero nada, me duró poco. De repente noté una presión tremenda por ahí abajo y mandé a Ricardo a avisar rápidamente a las matronas. Efectivamente, estaba ya totalmente dilatada y las ganas de empujar se imponían (en mi anterior embarazo cuando me hablaban de esto yo decía... ¿ganas de empujar? ¿y eso qué es? ¿qué tengo que notar? pues tranquilas, no hará falta que penséis nada, el cuerpo pide lo que necesita con meridiana claridad... eso sí, para notarlas hace falta que os hayan puesto la epidural en su justa medida, si os ponen demasiada es cuando no se nota nada y el trabajo de parto se complica) A mí me la pusieron por lo visto fenomenal porque dolor ni pizca pero la presión me indicaba exactamente cuando llegaba cada contracción y, por tanto, cuándo era el momento de empujar. Tras unos pocos empujones en dilatación, y viendo que la cabecita ya estaba a punto, me llevaron a paritorio. Todavía costó un poquito porque por lo visto tengo no sé qué hueso muy prominente (¿del pubis?, no sé, no me hagáis mucho caso, no estaba yo para enterarme de esos detalles) y al parecer obstruía un poco la salida del bebé. Pero nada, empujar un poco más fuerte y de repente noté algo ahí abajo (la cabecita) y como una quemazón (luego me enteré de que me había desgarrado un poquito, supongo que al ser repetidora pensaron que ya no me haría falta episiotomía) Ya podía dejar de empujar, la matrona terminó de sacar al bebé y me hizo la pregunta tonta del día: ¿quieres que te lo ponga encima? ¡pues claro!Esta vez me enteré de todo mucho más que con Sofía. Entonces estaba como aturdida por tantas emociones y todo nuevo pero con Guille ya sabía a lo que iba y cómo se tenía que desarrollar, así que estaba más atenta a todo. El momento en que te ponen a tu bebé encima es único. No es que sintiera tampoco esa sensación tan intensísima de la que algunas hablan, ni tampoco rompí a llorar, como no lo hice con Sofía, pero desde luego si hay un momento especialmente feliz en la vida es justamente ése. Te traen un cuerpecito lloroso, asustado, mojado... y de repente te lo ponen encima y se calla y se acurruca tan a gustito sobre tu pecho... y tú lo acaricias, le hablas, le das la bienvenida... y su padre rabiando porque la otra vez le pasaron enseguida a Sofía y a Guille me lo dejaron más rato a mí, jajajaja. Total, que nada, se lo llevaron a hacerle las perrerías de turno (pequeñas pruebas, sondas para limpiarle nariz y garganta y demás) y mientras me cosían a mí se lo pasaron un ratito a su papi, que ya os contó estupendamente sus sensaciones en ese momento. El peque me reclama pero en cuanto pueda os prometo volver con las siguientes entregas: el postparto y la vuelta a casa. De momento os presento al resultado de tanta ilusión y tanto esfuerzo. Mi hijo Guille:
Publicado martes, 08 de mayo de 2007 8:01 por Mama_a_bordo

¿Te daba miedo el parto?

6 Julio 2008
¿Te daba miedo el parto?
(Del blog "Me crecen los enanos")http://blogs.20minutos.es/madrereciente/post/2008/07/06/te-daba-miedo-parto/2#comentarios

Eso me preguntó poco antes de tener a su hijo una buena amiga.
Le dije la verdad: no me daba miedo, no creía que nos fuera a pasar nada malo y el dolor no me asustaba.
Una vez me explicaron que el dolor se olvida. Puedes rememorar muchas sensaciones: el miedo, la alegría, el amor, la pena... pero no puedes rememorar el dolor. Puedes recordar que te dolió, pero no revivirlo.
Además, como decía mi matrona la maldición bíblica de las mujeres es "parir con esfuerzo". Lo de "parir con dolor" es sólo una de esas malas traducciones de las que está la Biblia llena.
Y siempre pensaba en todas las mujeres que habían pasado por ello antes, e incluso habían repetido varias veces. No podía ser tan malo...
Me recordaba a cuando estaba preparándome para obtener el permiso de conducir a los 18 años: si tantos lo habían superado con éxito antes que yo, yo también sería capaz.
Y como me dijo mi prima mayor: "va a salir y no hay vuelta atrás, te pongas como te pongas."
Luego me encontré con un buen chasco: venía de nalgas y sería una cesárea programada en lugar de un parto. Sabía cuándo y cómo sería. Y sabía que se trataba de una operación de cirugía mayor y la recuperación sería más lenta que si hubiera sido un parto convencional.
Pero tampoco me preocupaba especialmente.
Quedaban tan pocos días y estaba tan pesada, con una barriga de nueve meses en pleno agosto, que lo estaba deseando.
Tengo una amiga que dice que los embarazos se hacen tan cuesta arriba al final para que estés deseando que llegue el parto, por doloroso e incierto que sea.
Prácticamente todas las mujeres que conozco han afrontado el parto igual que yo. En muchos casos tenían más miedo los futuros padres que ellas.
No sé si somos muy valientes o muy inconscientes.
Pero también conozco a alguna que, de puro miedo al embarazo y sobre todo al parto, se niega a tener hijos.
¿Te daba miedo el parto?
¿Te lo da si aún no has tenido hijos?
18 Marzo 2009
Unas cuantas horas que no se olvidan jamás
(Del blog "Me crecen los enanos")

Se confirma que la paciente está de parto, ingresando en paritorio. Monitorización fetal hasta la amniorrexis espontánea (líquido claro) y posterior monitorización fetal. Dinámica espontánea eficaz que no requiere el empleo de oxitocina. Profilaxis antibiótica por cultivo positivo. Tipo de anestesia: epidural.
Comienzo: inducido por PGE2. Tipo de parto: forceps. Cordón normal sin alteraciones. Episiotomía. Expulsión espontánea de la placenta sin incidencias. Revisión del canal del parto normal. Peso 3840 gramos. 36 centímetros de perímetro craneal. 49,5 centímetros de largo. Test APGAR minuto 9 5 minutos 10. Reanimación 0.
Esa es la descripción que hacen de mi parto los profesionales en el informe que me entregaron con el alta. ¿Un tanto fría, verdad? La mía va a ser algo más larga (espero que tengáis tiempo) y subjetiva.
Nos presentamos algo antes de las nueve de la mañana en el hospital universitario de Getafe y no nos hicieron esperar: nos pasaron a mi santo y a mí a una sala privada de monitorización, me tomaron la temperatura y la tensión y me exploraron, viendo que tenía una dilatación de apenas un centímetro.
Y decidieron ingresarme e inducir el parto con progesterona. Así que me dieron una bolsa de basura para guardar mi ropa, me puse uno de esos fantásticos camisones de hospital que te dejan el culo al aire (sobre todo porque es para alguien cuatro tallas más grande) a mi santo le pusieron unos patucos verdes y nos condujeron a la sala de dilatación. La número 1 por cierto.


Os pongo una foto de la sala que hice justo antes de romper aguas, mientras andaba dando paseos. Tenía también, aunque no se ve, un sillón para el acompañante y un baño con ducha.
La matrona que me atendió durante todo el día y que resultó ser encantadora me preguntó si quería ponerme un enema. En mi hospital, en el que por cierto no te rasuran, el enema es decisión de la futura madre. Yo decidí ponérmelo. Recordé que con la cesárea programada del peque, que ahí sí que es obligatorio, no me molestó en absoluto y agradecí los primeros dos días no tener que preocuparme de ir al baño.
Tras el enema vino la ginecóloga y me introdujo el tampón de progesterona, tras lo cual me tocó estar dos horas tumbada con la monitorización puesta. Aunque me advirtieron que podían esperar hasta 24 horas a que hiciera efecto, a los pocos minutos comencé a tener contracciones rítmicas, aunque no dolorosas.
También me tomaron una vía y me pusieron suero y la primera de las tres dosis de antibiótico (el exudado vagino rectal había dado positivo).
A las dos horas me liberaron de los enganches y me puse a pasear por la habitación mientras mi santo se iba a dejar mi ropa en el coche y a comer algo rápidamente. Sería lo último que comería en casi 24 horas.
En cuanto él regresó salimos de la habitación para pasear por el pasillo y casi nada más cruzar la puerta comenzaron las contracciones a ser dolorosas. Regresamos a la habitación justo a tiempo de romper aguas.
Avisamos a la matrona que me exploró y comprobó que había dilatado dos centímetros y me puso otro rato los monitores. Las contracciones eran fuertes y frecuentes, con el dolor localizado a la altura de los riñones, y me dijo que probablemente no me pondrían oxitocina.
Y a aguantar contracciones con la respiración y buscando la mejor postura, que resultó ser sentada a lo indio en la cama con la espalda muy erguida y la almohada a lo largo.
Al cabo de un rato largo, no sé decir cuánto porque en esos momentos no era capaz de distinguir una hora de dos, volvió, comprobó que tenía tres centímetros y me puso de nuevo monitores y oxitocina "por orden de los ginecólogos".
Estuve únicamente una hora con oxitocina. Y ahí fue cuando pedí la epidural como os contaba ayer. El dolor ya no remitía entre contracción y contracción. La matrona me liberó de monitores mientras esperaba al anestesista, que tardó bastante.
Cuando llegó, bien avanzada la tarde, me tocó aguantar las contracciones sin moverme mientras me la ponía. Afortunadamente fue rápido. Otra vez me engancharon a los monitores y ya no me soltarían.
El efecto de la epidural sólo se hizo sentir en la mitad izquierda del cuerpo. Me pusieron de lado un rato pero no sirvió de nada. Al rato bajó de nuevo la anestesista y me planteó la posibilidad de mover la vía o incluso pincharme de nuevo, pero le dije y le pareció bien que sería mejor dejar las cosas como estaban. Las contracciones eran soportables con media epidural y prefería tener el control de los pujos y ser consciente de las sensaciones del parto.
Y pasó muy poco tiempo cuando noté ganas de empujar. Ya eran aproximadamente las nueve de la noche. Mi santo no creía que después de tantas horas con contracciones para dilatar tres centímetros en apenas una hora hubiera dilatado otros siete.
Pero llamamos a la matrona y, efectivamente, ya estaba en la fase del expulsivo. "Toco la cabeza a esta distancia" dijo señalando falange y media de uno de sus dedos.
Y comencé a empujar, tres o cuatro veces cada contracción. A la hora vino otra matrona, más enérgica, que dijo que la cabeza de la niña no estaba girando como debía, que debía empujar más y mejor y se quedó un rato dirigiendo mis pujos. Luego le tocó a mi santo hacer de entrenador personal.
Fueron en total algo más de dos horas de expulsivo. Yo estaba cansada, pero Julia debía estar agotada porque sus pulsaciones bajaban mientras yo empujaba.
Me llevaron a quirófano y me dijeron que la niña estaba ahí mismo pero que nacería con la ayuda de los fórceps. Me pusieron una mascarilla de oxígeno y me dijeron que serían sólo dos empujones más cuando ellos me avisaran y que tenía que echar el alma en ellos.
La camilla era semi icorporada, con dos estribos y dos agarres para empujar mejor. Hicieron salir al padre inminente me agarré de los mandos y empujé cuando me dijeron. Al día siguiente descubrí pequeños derrames internos en la cara interior de las manos consecuencia de esos dos empujones.
No soy de gritar. No lo había hecho antes, pero me percaté un tanto sorprendida de que lo estaba haciendo. Era un bramido más que un grito y no parecía mío.
La epidural hacía tiempo que había dejado de hacer efecto: apenas apreté un par de veces el botón de las dosis al principio de ponérmela. Pero es curioso que no recuerdo dolor con el corte de la episiotomía y los fórceps.
Hicieron pasar a mi santo rápidamente, que llegó a tiempo de ver salir a Julia y como me la colocaban sobre el pecho, llorando y cada vez más morada. Eran las 23:27 del día 9 de marzo. La placenta salió casi inmediatamente.
Y todo acabó y se olvidó mágicamente: las horas de contracciones, los pinchazos, las exploraciones, los pujos...
Se la llevaron, pero volvió enseguida con mi sangre en el pelo, bajo el gorro de hospital, y bien envuelta. Su padre la sostuvo mientras me cosían con anestesia local.
Me pusieron en mi cama de nuevo y con la niña en el pecho salimos de quirófano de nuevo rumbo a la sala de dilatación: allí permanecimos dos horas más para asegurarse que todo iba bien.
A las dos y media de la madrugada me quitaron todas las vías y nos subieron a planta.
Por cierto, en el informe con el que iniciaba este post, el más largo que he redactado (y a una mano, que en el otro brazo está la peque), está escrito algo con letra de médico que parece poner "procidencia mano" que hizo una semana más tarde que la pediatra me dijera "hija, qué mal se te colocan los niños".
En el quirófano lo que me dijeron mientras cosían la episiotomía (más de media hora se tiraron) es que se presentó con la mano por delante y que me había rozado al salir, que eso me escocería al orinar más que los puntos.
Y no puedo quitarme de la cabeza la imagen de que vino volando al mundo con la mano al frente, como una pequeña supergirl.